UN RANCHO Y UN LUCERO
UN RANCHO Y UN LUCERO
poema de ALFREDO ESPINO
Un día ?¡primero Dios!?
has de quererme un poquito.
Yo levantaré el ranchito en que vivamos los dos.
¿Que más pedir?
Con tu amor, mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro y el cafetalito en flor...
Y entre aroma de saúcos,
un zenzontle que cantará y una poza
que copiará pajaritos y bejucos.
Lo que los pobres queremos,
lo que los pobres amamos,
eso que tanto adoramos
porque es lo que no tenemos...
Con sólo eso, vida mía;
con sólo eso: con mi verso,
con tu beso, lo demás nos sobraría...
Porque no hay nada mejor que un monte,
un rancho, un lucero,
cuando se tiene un "Te quiero"
y huele a sendas en flor...